Te damos algunos consejos de Qué hacer cuando un miembro quiere irse de la iglesia y no sabes cómo abordar esta situación.
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Qué hacer cuando un miembro quiere irse de la iglesia
Escuchar esta frase puede resultar difícil de asimilar cuando la escuchamos de parte de un miembro de la iglesia, pero como cuerpo de Cristo debemos ser sabios para responder y abordar.
Mira lo siguiente...
No hay una guía exacta, ni una fórmula mágica para que estos momentos no duelan. Porque sí… duelen. Ya sea que esa persona lleve muchos años o apenas unos meses, cuando alguien se va, algo se siente como pérdida en nuestro corazón.
Y es normal preguntarse
cosas como:
- ¿Qué hicimos mal?
- ¿Por qué ya no quiere estar?
- ¿Está siendo guiado por Dios o por las emociones?
- ¿Le habrán herido y no lo supimos?
Esto puede estar pasando en la vida de quien decide irse:
- Lleva tiempo orando por dirección
- Anhelo de empezar de nuevo
- Búsqueda de sentido en otro lugar
- Heridas que no se atrevió expresar
- Deseo de ser “protagonista” en otro lugar
- Confusión
- Cansancio
- Estancamiento
- Heridas que no se atrevió expresar
- Siente que ya no pertenece
Y muchas veces ni puede identificar bien lo que siente o quiere en ese momento.
Pero antes de reaccionar desde la frustración o el juicio, vale la pena hacer una pausa y preguntarnos:
¿Cómo puedo reflejar el corazón
de Dios en esta situación?
Porque no se trata de retener a las personas a la fuerza, diciéndo que es por su “cuidado espiritual”, ni tampoco de que se vaya sin que importe su ausencia.
Se trata de acompañar, de bendecir, y cuando es necesario, de soltar sin cerrar el corazón y entender que Dios terminará la obra que comenzó en esa persona.
Y aunque para ti sea
difícil la decisión,
puedes elegir:
- Lleva tiempo orando por dirección
- Anhelo de empezar de nuevo
- Búsqueda de sentido en otro lugar
- Heridas que no se atrevió expresar
- Deseo de ser “protagonista” en otro lugar
No todas las salidas son señales
de división o rebeldía
A veces son parte del crecimiento, de lo que Dios está formando en otros y también en nosotros y esto es importante que podamos entenderlo a pesar de las circunstancias.
Lo más importante es hacerles saber que, si un día desea volver, encontrará una puerta abierta y no un corazón herido.
Por eso, si definitivamente toma esa decisión, nuestro papel como siervos es entregar a Dios este proceso y continuar adelante, comprendiendo que Dios tiene el control de toda situación.
¿Qué piensas al respecto?¿Has vivido algo similar y cuál fue tu reacción?
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